Home Cabodegataman
Cabodegatawoman Contacto
     
 

Introducción

En castellano :
José
 
Jesús
 
Leo
 
Mario
 
Hafed
 
James
 
Arturo
En alemán - auf deutsch :
Valerio
Florian
 
     
     
 

Mario Sanz Cruz

Entrevista con Mario Sanz Cruz en el faro de Mesa Roldán el día 25 de agosto 2011.

   

¿Te acuerdas cuando viniste por primera vez al parque?
Si claro. Eso fue en el 90 porque vine de vacaciones a Aguadulce con unos amigos. Fuimos a dar una vuelta por todo el Cabo de Gata y vinimos hasta este faro. En esta época estaba haciendo oposiciones para ser farero y siempre iba a ver faros.

¿Y en qué trabajabas?
Tenía un bar de copas en Madrid.

¿Y la idea de ser farero...?
La idea de ser farero fue muy curiosa. Nadie me tomaba en serio. Nosotros teníamos el negocio allí y Amalia, mi mujer, quería siempre vacaciones en la playa. Porque a ella le gustaba la playa y siempre salíamos de viaje. Pues lo típico, te pegas una paliza por cualquier país del mundo y luego vuelves a trabajar mas cansado. Y ella siempre decía: yo lo que quiero es playa y tranquilidad, una cosa normal. Uno de los días que estábamos comentando esto, yo estaba leyendo el periódico, y había abajo un anuncio que ponía "un trabajo al lado del mar" y era de la academia que preparaban para ser farero. Entonces le dije a ella, si tengo suerte te vas a hartar de playa.

¿Cuantos años tenias en este momento?
Tendría veintiocho o veintinueve años, y el día siguiente me apunté a esta academia. Como tenía un bar de copas trabajamos de noche, y yo por las mañanas hacía cursos. De fotografía de pintura de todo. Y entonces dije, bueno, vamos a cambiar de curso y me apunté y me tiré tres años en esa academia. Yo no tenía ni idea de lo que se tenía que estudiar para faros porque yo había hecho magisterio por letras y era todo electrónica, electricidad y óptica. Pero después de tres años aprobé. Y fue durante esa época que venimos a darnos una vuelta por aquí. Hombre, ni siquiera tenia mucha esperanza de aprobar, pero iba fijándome bien en los faros, claro.

¿Habías visitado en aquel momento a los fareros?
No. Porque en el de Cabo de Gata no había nadie cuando pasé y aquí, ese día cuando pasamos, era muy curioso porque tenían una juerga montada de la hostia. Tenían una barbacoa con toda la familia, que era enorme, y me asomé por la puerta a ver si miraba alguien para decirle: ¡oye! estoy haciendo oposiciones. Pero viendo este jaleo no me atreví ni a preguntar. Y en este mismo año aprobé la oposición.

¿Y cómo conseguiste el puesto aquí en Mesa Roldán?
Cuando apruebas la oposición hay un curso de formación, y la suma de los puntos de la oposición y de la formación te da un número y con ese número vas eligiendo los faros que han quedado libres. Y este salió. Y como tenia el número seis, y los anteriores no lo eligieron, pude elegirlo.

¿En qué año vinisteis?
Cuando vinimos a vivir aquí fue en el año 92. Vivíamos siempre aquí, en la casa en el faro. Hemos estado siete años sin casa en el pueblo. El primer año estaba otro compañero aquí al lado viviendo, pero estuvo un año con nosotros y se marchó al faro de Cabo de Gata. Luego compramos una casa en Carboneras y empezamos a subir y bajar, y al final casi estas más tiempo en el pueblo que aquí.

Era un cambio de vida bastante radical de tener un bar de copas en Madrid a venir aquí a Mesa Roldán sin vecinos ni nada.
Si es un salto enorme, y no sabes como va a resultar. De golpe te encuentras en un sitio del que no tienes ni idea, ni de cómo funciona el trabajo, ni de lo que va a pasar a tu alrededor. Nosotros traspasamos el bar y entregamos las llaves por la mañana, cogimos el coche y nos venimos para acá. Y esa misma noche estábamos durmiendo aquí. Y claro, te encuentras con un montón de cambios. Por ejemplo en Madrid estas acostumbrado a ver todo muy de cerca, es todo muy estrecho y muy limitado. Y aquí es todo a lo bestia, porque desde aquí tienes 150 kilómetros de horizonte, tienes 300 kilómetros de panorámica, que es enorme. Y todo sin ninguna vivienda a la vista ni nada. Pero hay gente a la que le da un poco de vértigo estar aquí, o les da un poco de depresión.

Me imagino que habéis tenido que aprender a vivir aquí, ¿no?
Si claro. Pero bueno, es una cosa que surge. De pronto estas aquí y tienes que adaptarte a lo que hay. Por ejemplo los vientos. En Madrid nunca había echado ninguna cuenta de si había viento o no había viento. Los vientos vienen por las calles y no sabes que dirección traen y aquí todo influye y todo importa, la naturaleza, los pájaros, la luna, todo. La verdad es que no recuerdo que nos costase mucho trabajo aprender a vivir aquí. Todo lo contrario. Fue un cambio de vida un poco loco pero muy adecuado, desde luego.

¿Y cuándo entraste en la Asociación de los Amigos del Parque?
Creo que fue sobre el 2000. Los primero ECOs los vi en Aguamarga y recuerdo unos verdes grandes, y como siempre me ha gustado a escribir, empecé a enviar unos artículos que salieron en los siguientes números. Y un día, no mucho después, me llamaron y me invitaron a una reunión del ECO porque querían hacer cambios. Fue cuando nos encontramos delante del ECO Mar Gómez, Murielle, tu y yo, con Mar Ruiz, Antonio Hermosa y otros más en la directiva.

Pero también entrabas en la junta directiva.
Si, entré de vocal, después estuve de secretario y luego de vicepresidente. Pero yo no soy un típico ecologista demasiado preocupado por la naturaleza. Lo que a mi me jode es la falta de sentido común. Y este parque es anti sentido común total, en general. Es darle nombre a una zona que merece la pena conservarse, para que la gente venga y para vender casas, hoteles o lo que sea, y al final destrozar lo que debía protegerse. Lo que me fastidia son las injusticias, las contradicciones y las cosas raras.

Llevabas muchísimos años la redacción del ECO.
Si, y hubo un tiempo en que llevé casi todo, incluso el reparto y mandarlos por correo. Menos la maquetación, prácticamente todo.

 
Y en primavera de este año decidiste retirarte.
Si. Mi último ECO fue el de verano de 2011.

¿Qué haces ahora con todo el tiempo que antes dedicabas al ECO?
Ahora estoy preparando un libro sobre la historia de Carboneras. En 2013 cumple 200 años como Ayuntamiento independiente, antes Carboneras dependía de Sorbas. Y tengo muchas cosas más entre proyectos iniciados y cosas que me dan vueltas en la cabeza.

 
   

En los últimos años has hecho varios libros, ¿no?
Si. He escrito y también coordinado y participado en varios libros. Hice un libro sobre la historia de este faro, que se llama “Faro de Mesa Roldán. Apuntes para una historia”. Hice otro que se titula “Faros de Almería. Mucho más que señales marítimas”. Me encargaron uno sobre los faros de Granada que se titula “Faro de Sacratif. Faros de la costa de Granada”, y también tengo uno esperando a salir que se llama “Recorrido por los faros del País Vasco”. Pero a mi me gusta mucho la narrativa. Uno de  estos  libros que coordiné fue "Con el mar de fondo. Relatos sobre Carboneras”, de veintiséis autores diferentes.

Y ahora he visto otro libro,"Calas de Almería" que ha salido hace poco.
Si. Hace un mes que salió, pero ya llevamos 15 días sin ejemplares, estamos haciendo una segunda edición. Se ha vendido rapidísimo.

Me interesa saber ¿como ves tú el parque ahora mismo?
Yo el parque siempre lo veo más o menos igual, porque hay muy poca variación. Lo veo como un parque mal planteado, horriblemente mal gestionado y poco valorado. No es un desierto ni un sitio donde no hay ni pájaros, como dicen algunos por aquí. Es un sitio que deberían valorarse más, pero está fatalmente planteado y gestionado de todo. Ninguna administración hace nada en absoluto. Me encantaría ver a alguien que se mueva.

Pero tienes ideas como se podría gestionar mejor.
Sobre todo que haya voluntad y que la gente se convenza. Sobre todo las administraciones, que se convenzan de que este es un sitio que hay que proteger de verdad. No es un nombre para traer turistas como se hace ahora. Cuando esto se hizo Parque Natural se hizo para que saliera en los medios de comunicación y la gente viniera. Quizá la primera idea no era esa, pero enseguida empezó a imponerse. Esto solo ha servido de alta voz para que la gente diga: ¡Oh, un parque natural, vamos allí! Pero luego lo único que se ha intentado es vender casas a la gente, hacer hoteles y de protección nada de nada.

Yo si creo que ha existido esta idea inicial de proteger esto lo que hace único al Cabo de Gata, esta naturaleza tan especial que por casualidades y circunstancias no se ha destruido en los años 60 y 70. Creo que el problema ha sido que las personas en las administraciones que de repente tenían que gestionar esto lo que se llama” parque natural” no estaban preparados y no tenían ideas ecológicas pero tenían poder.
Claro. Una vez que las administraciones lo hacen suyo es porque les interesa a ellos y no porque los naturalistas y ecologistas les hayan dicho que esto es importante. Ahí esta el problema.
Antes de hacerlo parque natural aquí no había nada, ¿no? Una vez que esto se hizo parque natural se llamó la atención sobre el sitio y es cuando la cargaron. Lo que deberían haber hecho las administraciones en el primer momento, es comprar todos los terrenos posibles, que entonces valían muy poco. Pero no se compraron, y la fastidiaron.

   

Y el gran fallo, desde mi punto de vista, ha sido que las administraciones no se han comunicado con la gente de aquí. Han tomado decisiones  pero no se les ha tenido en cuenta a los que viven en el parque, ni se les ha pedido su opinión.
Ni siquiera se les ha informado. O sea, tú de pronto estás metido en una cosa que tiene cincuenta mil normas o cincuenta mil reglas y nadie te ha dicho nada.  A mí esto me parece fatal. Claro, entiendo que la gente esté muy molesta con esto. La verdad es que la mayoría de la gente se hace bastantes líos. Lo gracioso es que se rebotan con los ecologistas, pensando que son los culpables, pero los que tienen la culpa de todo son las administraciones, que no sólo no gestionan lo que deben sino que encima se pelean entre ellos.

Creo que es como tú lo dices. Las administraciones toman decisiones por intereses políticos y no por ideas ecológicas. Aunque luego nos venden sus decisiones empaquetado en argumentos que suenan a discursos ecológicos. Pues menos mal que existen asociaciones como Amigos del Parque o Ecologistas en Acción.
Sí, son muy importantes, porque si no, no habría absolutamente nadie enfrente de los depredadores. Esto sería un puñetero desastre y duraría como parque cinco minutos. Nosotros y toda la gente que están con nosotros en esas cosas, somos los verdaderos vigilantes del parque. Aquí no hay vigilancia real. Hay muy pocos guardas, que es imposible que se manejen en un parque con tantísimos kilómetros cuadrados, y muchos jefes y políticos con poca voluntad.

Me acuerdo muy bien del día en que tú viniste a una reunión de junta directiva de Amigos del Parque y nos comentabas muy indignado que habían empezado a desmontar la montaña en el Algarrobico, y claro era porque allí iban a construir algo. ¿Te acuerdas?
Sí, claro. En seguida empezamos a solicitar información. Y no nos la dieron. Yo al principio llamé al Seprona y luego alguien de la asociación llamó a la guardería del parque y a Medio Ambiente. El Seprona sí fue, pero los demás ni asomaron. Desde la asociación solicitamos información al ayuntamiento, pero estuvimos dos años hasta que conseguimos los planos. En Carboneras el alcalde, Cristóbal, no facilitó nada de información hasta que no se lo pidió el Defensor del pueblo por denuncia nuestra. Y a través del Defensor del pueblo nos llegó el plano falso en el que se basa toda la obra.

Y durante estos dos años se construyó el Hotel.
Claro. Y todas nuestras denuncias los archivaron por la cara. Amigos del Parque denunciaba todo. Denunciaba al Ayuntamiento de Carboneras por dar licencia donde no debe, denunciaba la empresa por construir en zona protegida, etc. Pero claro, según sus cuentas, no estaban construyendo en el Parque Natural. Esa era su batalla, hacer un plano falso con el que justificar lo que hacían, y con esa falsificación intentaron demostrar que nuestras denuncias no tenían fondo. La Junta de Andalucía, sospechosamente, no decía nada, conociendo perfectamente los planos correctos y los falsos también. Y los jueces nos archivaron todas las denuncias.

 
Amigos del Parque eran los únicos en este momento que se movían en contra del Algarrobico, ¿no? 
En la primera fase sí. Sabíamos perfectamente que esta construcción era ilegal. Enseguida, cuando empezamos a denunciarlo entró en el tema Ecologistas en Acción y, bastante tiempo después, cuando ya teníamos los papeles y todo, Greenpeace se involucró.

¿Y cuando nos dieron los planos se veía que no eran correctos?
Se veía a ojo que estaban falsificados. Porque el plano publicado en el BOJA lo teníamos, lo comparamos con el que nos dieron por intervención del Defensor del pueblo, y eran completamente diferentes. Habían señalado, bastante burdamente, la zona donde está el hotel, señalándola como urbanizable. El plano legal publicado en el BOJA, para nada llevaba esa modificación.
Luego empezó una época muy diferente. De repente, admitieron la denuncia contra el hotel a Jaime del Val de Salvemos Mojácar y también entró Greenpeace en el tema, y se produjo la ola mediática. Estaba de ministra Cristina Narbona y empezó a hacerse patente la ilegalidad del hotel del Algarrobico. Pero el hotel ya estaba casi construido.

¿A ti sigue emocionándote el asunto del Algarrobico?
Estoy harto del tema. Es tan grande el despropósito que pase lo que pase va a ser una mala solución. Yo no me fío de ninguna administración, ni ayuntamientos, ni Junta, ni Diputación, ni del Gobierno; porque todo va por intereses tanto económicos como políticos. Porque la cosa sigue como va por los juzgados y va a marear la perdiz durante veinte años, y el edificio mientras tanto ahí, como un monumento al despropósito. Y vete a saber si algún día lo tirarán. Todo el mundo opina y todo el mundo dice, pero en realidad no es cosa de opiniones, eso es una ilegalidad y punto. Y si los jueces dicen que no es ilegal, será un tremendo error, por no decir otra cosa. Así que a mí me da igual el mareo que vayan hacer de juzgado en juzgado.
En Carboneras, por ejemplo, dicen: sí, puede ser ilegal, pero ahora que está hecho, por qué no se hace algo social. Y yo digo, ¡no señor! esto está mal hecho y puede salir adelante. Y si se pone en funcionamiento, por ejemplo, para una residencia de ancianos, ya se consolida como zona urbana y mañana, al lado, tienes un montón de hoteles. Y así estamos. La gente del pueblo tiene un error mental con esto, porque llevan años engañándoles y diciendo que el hotel daría un montón de puestos de trabajo, unos 400. Cosa que es mentira, pero  todo el mundo: ¡Ah! ¡Qué bueno, trabajo!  Pero, ¡no señor! en una cosa ilegal no se puede trabajar, ni se puede abrir, ni nada. Es lo mismo que la droga. Hay gente que vende droga y vive de eso, a ellos les da de comer, pero la droga es ilegal. Es lo mismo. El Algarrobico no es una cuestion de opiniones, es un burruño totalmente ilegal, es una demostración de cómo tocando los puntos necesarios, se puede hacer cualquier cosa, por descabellada que nos parezca a los demás.

Cambiamos el tema, ¿vale? Estás muy activo en asociaciones culturales aqui en Carboneras, ¿no?
Sí. Siempre estoy metido en las actividades de las asociaciones culturales de Carboneras. Además, últimamente hemos montado otra asociación que se llama Artefacto. Esta nueva asociacion se mueve más por temas artísticos y hemos abierto una pequena galeria. Somos siete componentes y cada uno tiene sus cosas expuestas alli. Yo tengo mis libros y mis fotos, otros tienen pintura o escultura. Tenemos exposiciones temporales y también editamos, como, por ejemplo, este ultimo libro mío sobre Calas. Artefacto está abierto como galeria y como tienda. Solo vendemos arte original.
También llevo el club de lectura de Carboneras desde hace siete años.

Y como veo aquí, en el faro has montado algo parecido a  un museo.
Soy coleccionista de todo lo que pillo, y tenia muchísimas cosas sobre faros. Esta zona, donde tengo la oficina, estaba llena de trastos, la he arreglado y he puesto las cosas que tengo. El faro tiene muchas visitas últimamente, vienen muchas excursiones, colegios, etc. y así tienen algo más que ver.

Si uno quiere visitar el faro, ¿cómo aconsejas hacerlo?
La mayoría de le gente viene a través de la Autoridad portuaria de Almería, es decir simplemente llamar a la Autoridad portuaria o escribirles un correo, y solicitar la visita.

¿Y a ti también se te puede llamar o ponerse en contacto por email?
Sí claro. Mi correo es mariosanzcruz@hotmail.com