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Xavier De Torres

La conversación con Xavier tuvo lugar el día 25 de octubre 2007 por la mañana en su estudio en San José.
 

¿Te acuerdas cuando viniste por primera vez aquí ¿
 Bueno… de forma remota, porque creo haber estado por aquí con 6 o 7 años de edad.

¿ Y te acuerdas?
Son muchos los recuerdos. Alguna fotografía hay de niño en la que estoy jugando con una fruta como si fuese una  pelota, en Casa Pepe. En esa época aún ni existía El Emigrante, hablamos de comienzos de los 60.

¿Y luego las primeras imágenes de San José que tienes?
Van unidas en lo humano a los diferentes colectivos que conviven en éste lugar, tanto originarios como del conjunto de personas que fueron llegando del exterior. Hay mucha gente que vivió sensaciones muy especiales de su infancia o su juventud, aquí, en verano…

...como tú...
... sí, y después se han decidido a venir y vivir. Otros descubrieron su lugar remoto. Otros tantos pudieron adquirir una vivienda, por entonces era aún asequible
económicamente y ya tal vez imposible en las ciudades. Por ello yo dividiría  en tres grandes grupos a todo éste “factor humano”: los que nacieron aquí, los que llegaron con la intención de vivir, un reencuentro o la “aventura” de su vida, y aquellos que pasan sus veranos o épocas y son, salvo excepciones,  meramente propietarios.
A mi me trajo mi juventud. Y como a tantos un romanticismo en  apasionante expansión de libertad con la naturaleza, alguna idea política como el Mayo del 68 francés y la posterior huida de las ciudades y la “aventura” de mi propia vida.
Acabada, en Barcelona, la lucha política contra la dictadura, entró el PSOE y a los que les gustaba el poder, el establishment, etc. se quedaron allí. Muchos de mis amigos de entonces se fueron a vivir una 2ª vida a los Pirineos, a las montañas… como yo tenía ésta intronización, incluso familiar con Almería, me vine al sur, al mar.  
Y me vine de una manera muy… o sea … ¿Cuando decide uno que se va a vivir a cualquier lugar, tenga los motivos que tenga? Esta es la Gran Pregunta. Podemos tener muchos motivos y decidir quiero ir a tal sitio a vivir, pero es singular y curioso el desencadenante. Para mi fue un curso, extraño para esa época, en las montañas de Murcia. Un curso de silencio. Unas 80 personas convivimos durante una semana en silencio. Ni los buenos días, solo con la actitud y la mirada.

 

¿En que año fue esto?
Esto era el año 80. Fui con una amiga bailarina, muy especial, una pequeña brujita con su pelo canoso, mayor que yo y que me llevó allí. Al acabar el curso, me dio tal  historia la experiencia, que decidí venirme hasta aquí andando.

¿Cuantos años tenias?
Muy joven, pues tenia 22, a lo sumo 23 y me vine andando. Tardé mis días, pero los viví. ¡Eso si! muy en plan hippie, como el que atravesase América, pues… yo de Murcia a Almería y claro me ocurrieron muchas cosas caminando. Quizás mi etapa en Barcelona había concluido. Mis ansias de conocer mundo y dedicarme plenamente y espiritualmente a la pintura eran muy importantes. Tuve como visiones por el camino como un peregrino, supongo por el cansancio, el sol. Entendí que podría, si cambiaba mi vida, ser un artista entre comillas más o menos reconocido y en un entorno todavía aceptable. No macro como el de la gran ciudad, en la que supone una lucha atróz simplemente cambiar ese ritmo de inercia colectivo que parece absorverlo todo. Y así lo decidí.

¿Y te quedaste?
No. Tras unos días regresé a Barcelona y en 2 meses acabó el curso, y tú me parece que también has trabajado en pedagogía y entiendes la cuestión, acaba el curso y todos los profesores viven un momento trascendental... “más tiempo para mi”.

¿Tu eras profesor de qué?
De plástica y música en una experiencia piloto, nueva en España. Contratados, éramos un grupo de 5 personas, por un Ayuntamiento comunista. Trabajé en tres centros de formación profesional y tres institutos. Todo esto semanalmente y también con niños pequeños, es decir edades entre los 6 y 16 años… hacia bailar a la gente, disfrazarse, o sea transgredir a 40 años de represión y avivar la facultad de expresarse en las personas. Incluso contratados por la Caixa, dos animadores vinimos a dar un cursillo a la escuela de magisterio de Almería, para futuros  profesores. Eramos como expertos en psico-dramas aplicados a la pedagogía. Me disfrazaba, tocaba la guitarra, la armónica, cantaba, bailaba. Llevaba mi coleta en el pelo, mis pantalones con agujeritos y todo... “era un hombre transgresor y un “hipiode” de paz y amor”. Llegué a vivir a éste lugar con ese mismo pelo largo… éramos 4 y así nos encontramos nada más llegar, era fácil… no había nadie más con esas pintas. En Barcelona, por esos años, grupos ultra-derechistas podían darte por ese mismo pelo una formidable paliza, pues era síntoma de las ideas que defendías en contraposición a las de Franco y su represión.

… no me digas…
… sí, sí sí, yo he vivido todas esas luchas. Fuimos la generación española que conectó con los primeros movimientos de globalidad, en el sentido más lúdico, humanista y liberador y de los que corríamos delante de la policía antes de ser detenidos.
Así es. Soy una especie de producto de todas esas inquietudes y luchas sociales. Aquí hay algunas personas, ya raras, que ha vivido también todo eso, como generación. Yo nací en Catalunya, hablo catalán y al llegar prácticamente estaba solo en la conciencia de esa identidad. A los catalanes siempre se les llamó fuera de Catalunya de forma impropia “polacos“… han sido como una rareza molesta, una especie de peligro disidente. Orgullos e independientes, también en lo personal… es tan terrible la ignorancia de ésta España de Reyes Católicos hasta Franco… tan terrible.

 

¿Cuando te instalaste definitivamente en San José?
Me instalé en el año 81. Me vine con un viejo dos caballos cargado… imagínate.
Viví un verano apasionante, pintando un poquito. Joven, ¡fíjate!, drogas, rock and roll and sex, el paraíso… verano. A los tres o cuatro meses salí de nuevo para presentar una exposición en Barcelona y posteriormente me invitaron a hacerlo en Suiza y a los 24 años hice mi primera “expo” fuera de España. Ni el mismo Barceló había expuesto aún en el extranjero. Y nada, fui con mi coche que por descontado se averió y tuve que abandonar en el camino, en Perpinyá, donde Dalí decía que estaba el centro del mundo, en su estación de tren, bajo el reloj... tuve que seguir con el tren y llegué sin un duro después de facturar bultos. Me llevé hasta un pitaco a trozos. Allí empezó mi aventura artística internacional hasta el día de hoy. He recorrido bastante parte del mundo. Yo solito, con mis telas y piedras pasando mis aduanas lleno de equipajes volumétricos y mucha fe. No me pone gordo haber logrado cosas, es solo una consecuencia más, pero ciertamente hay obras mías en un montón de lugares de éste mundo mundial y las hemos creado y vendido yo y éste cuerpo, que tan muertos de miedo y expectantes llegabamos hasta donde podíamos llegar.

 
 

Menciona algunos por favor.
He vivido, trabajado, pintado, vendido, expuesto en Canadá, Montreal, en New York, California, Berlín, Noruega, Suiza, Suecia. Lo mismo en España, aunque pasé 20 años fuera de su mercado... tal vez aún lo esté.

¿Pero si te entiendo bien, vives de tu arte?
Si. Vivo de ello desde hace 28 años. Mi primera exposición fue en Barcelona con 17 o 18 de edad. O sea es lo que he hecho siempre y acabó de determinarse sobre los 23, 24. Cuando llegué a vivir a Cabo de Gata había realizado nueve exposiciones en un mismo año, a veces colectivas otras individuales, daba recitales, como telonero, era profesor, activista, era de una actitud e inquietud considerables. Barcelona era y es una ciudad muy dinámica y activa.

Ahora me interesa saber ¿ que importancia juega en tu vida San José y el Cabo de Gata?
Hombre, de entrada y tú eres testimonio, los que convivimos aquí en los 80 vivimos durante 10 años el final de una época muy antigua, como viajar en el tiempo 50 años atrás en la historia de éste propio país. Un lugar donde la guerra civil estaba instalada y donde las referencias casi eran neolíticas…

... ¿qué? …
… era un poco como en la edad de piedra. Vivíamos en el pasado casi del hombre. La mentalidad era fantasmagórica, era reprimida, de carencias. Una especie de hombre en bruto y puro. Miedoso, receloso o lo contrario, pero atento a unas novedades, que sin duda éramos todos nosotros, que le resultaban tan chocantes, como a nosotros sus vidas. Vidas llenas de carencias en lo material, en lo sofisticado y al tiempo con una filosofía básica para sobrevivir en estos parajes desolados, llenos de demasiado silencio para nuestro ruido urbano. Viví sin agua corriente, sin luz, etc.  Es como si hubiésemos sido felices con espacios que a ellos les habían atormentado, perturbado, como digo, desde el Neolítico, edad de piedra. Finalmente tuvimos que aprender a vivir como ellos, era la única manera. Ellos conocían lo básico, lo más importante, subsistir a éste clima, sobre todo en esos tiempos tan adversos de subdesarrollo. Ahora es distinto, podría acabar siendo, y lleva camino, un simple lugar de moda y sin memoria.

Si eso és verdad.  Te voy a preguntar un poco más concreto ¿el lugar te inspira?
Totalmente. Pero soy consciente de que hay muchos lugares en el mundo que pueden inspirar tanto o más que éste. A mi éste ombliguismo de Cabo de Gata y Parque Natural no me agrada. Cuanto más se evidencia, cuanta más gente “se apunta “ más voy escapándome yo. No vengo del mundo a perderme en él. Antes si. Entonces aún era completamente real, genuino y posible. Esa suerte tuvimos. Estoy aquí creando una obra artística, que además es la de toda una vida, pequeñita o grande. Soy pues un fruto o una semilla de éste lugar que sigue sus propios procesos cronológicos e históricos desde algún tipo de conciencia universal forjada en mi interior. Ya hace tiempo que dejó de unirnos el simple hecho de vivir aquí. Eso no es una condición ya. Cada vez más es un simple accidente, una anécdota. Así todo va clarificándose. Intento vivir mi aventura personal, que se ha convertido en una ardua labor apasionante y guardo un puntito de aventura colectiva porque hay otros colegas que viven en el mismo lugar que yo desde hace muchos años y tengamos mayor o menor comunicación... se lo merecen. Porque he sido testigo de su tesón y valía. Porque hemos hecho cosas juntos.
Estamos cosidos a algo, en el mismo bocadillo. Entre los que son autóctonos y los que siguen llegando…estamos en medio del bocata, unos queso otros jamón. Es mi sensación, pero si, ¡claro!, que me inspira. Trabajo con colores, con piedras. Es lo que me nutre. Esas piedras son un inmenso jardín para mi. Es mi refugio, no tengo otro. Como para muchos de nosotros… vine hasta aquí, he luchado, me he dejado mi juventud, ahora la “madurez” y me dejaré, quizás, la vejez…

 

 … a esto se refiere mi siguiente pregunta, que es ¿si tienes visiones para tu futuro referente a éste sitio?.
Decía Paul Klee “ individuo inútil, tu que a nadie sirves, engáñate a ti mismo, engaña a los demás… ¡Sé artista! “. Consciente de éste auto-engaño, tantas veces para bien, y con la edad más todavía, intento ser honesto que es en definitiva lo último que nos queda. Ser honesto en mi trabajo, también cuando lo vendo, con la gente. Como persona creadora y creadora de un mito soy esa ambigüedad que tan fácilmente se dice y tanto cuesta decir… un artista. Hay una visión mítico- romántica de mi propio futuro y es que me gustaría abandonar éste lugar sin dejar rastro, solamente el de mi obra. Irme con los zapatitos rotos del joven que fui y llegó hasta aquí creando con todo esfuerzo su mito, creyendo en ello a pesar de, también, tantas desilusiones. Pero creyendo que el hombre capaz está, por condición, obligado a crearlos respondiendo del  privilegio de que disfruta, y así ha de ser generación tras generación. Porque es algo que mueve, mantiene nuestra fe,  capacidad de asombro y sensibilidad. Poniendo un poco de orden en el caos tan inconsciente que plantean oligarquías, religiones o auténticos criminales sin escrúpulos, también, generación trás generación. Ese consumo que propicia egoísmo, guerras, alienación, etc.

De pronto irme, no morir aquí… quizá sea un no morir, otra cosa es que me toque, no? Hay gente que sabe morir con dignidad, simplicidad y rodeada de amigos. Yo tengo mis dudas. Mis amigos están en las estrellas y allí ojalá nos encontremos. Nunca me gustó despedirme.
Por eso casi prefiero irme y dejar el mito, la pregunta, hasta el misterio. Lo mejor de mi es aquello a lo que me he entregado con toda mi energía toda la vida, pues bien mi visión de futuro es dejarlo en algún lugar y momento propicio, para seguir camino y despojarme de un yo social y físico en el que no creo como finalidad. Y todos, como Neruda, podríamos confesar “que hemos amado.“

Me quedo sorprendida porque planteas pensamientos, que yo no pienso en éstos términos …  me imagino que, tú vas a hacer esto, pintar, crear para el resto de tu vida.
Supongo que si. Quién no se pregunta, llegado el tiempo, que va hacer de sus bienes…
Cada uno tiene sus bienes, los míos son todas las obras que vendo, regalo o “celosamente” guardo. Después de toda una vida creando en el silencio del estudio-taller algo evoluciona en si mismo. Como, también, con todas las dudas del mundo sentir que eres capaz de crear, inventar, que todo ello tiene un sentido que en el pasado solo intuías… como no va amar un jardinero su jardín, como no lo va a convertir esa tarea, a él mismo, en un filosofo de su propia vida y de la vida en general. La sabiduría no es producto de iluminaciones, si no de perseverancias. Yo he escogido un lenguaje para expresar todo eso y he dejado de hacer un millón de cosas más por ese motivo. Otros las viven por mi y así está bien. Solo quiero dejar el jardín impecable si he de irme.

Ya... pero yo estaba todavía con lo que decías antes de que podrías imaginar irte de aquí.
No siempre estoy trabajando en San José. Lo hago en muchos otros lugares, pública o privadamente. A pesar de vivir aquí no he dejado de confrontarme profesionalmente donde haya tenido que ser. Tanto en la pintura, como en la escultura y otras actividades. No he querido ser un artista local. No era mi vocación. Soy un artista del mundo, que además históricamente reside desde hace muchísimo tiempo en Cabo de Gata. Estoy donde estoy y también donde están todas aquellas cosas que he creado, aunque sea en la Conchinchina, continente idóneo para perderse. Hace bastantes años en New
York City, una señora me compró un cuadro muy grande, que ni cabía en su pequeño apartamento del Village. Muy seria y segura me dijo esta obra la colocaré en una casa que me compraré en New México cuando me jubile. Y al morir esa pintura será para mi nieta. También así,  gracias a los demás, aprendemos los artistas a comprender porque, para que y para quien pintamos.
Mi testimonio está en mis obras y aquí he hecho tantas que puedo irme, incluso a morir, a otra parte sin que cambie substancialmente ni mi vida, ni la de los demás. Como diría un guerrillero ¡Presente!. Soy más lo que he hecho que lo que haya llegado a ser. Fíjate tú.
San José vive sin un patrimonio, también el Parque. Ese patrimonio no solo se compra, debe ser localizado, también debe distinguirse y debería ser legitimado históricamente. Sería como su árbol  genealógico cultural. Un micro-clima más, pero del espíritu y si pudiera ser no banal.

¿Que falta para hacer esto aquí ?
Sin dudarlo, una conciencia. Aunque el Parque como concepto y ambiguo es muy reciente. Son muchos los intereses que genera y no siempre demasiado éticos, ni turísticamente hablando. Luego está España y su idiosincrasia y reminiscencias colonialistas, más notorio a nivel provinciano, donde se da más pábulo a lo intrascendente, que al mérito real de aquello o aquellos que lograron algo.

Entonces ¿qué es lo que se podría hacer para crear un árbol genealógico?, como tu dices.
Bueno de momento seguir trabajando. Esperar mejores coyunturas y no dejar de luchar por las cosas en que firmemente creemos. Pero resulta triste que de pronto la cultura del Parque deba basarse en las Bodas de Sangre de García Lorca. Es sin duda un artista universal, pero no es identitario de éste enclave. Bien ya no sé como explicarlo. No hace falta que el Parque sea famosísimo, ni nosotros… hace falta que seamos ciertos. Que vendamos menos fascinación y seamos sinceramente naturales y particulares en el conjunto de la diversidad humana. Tarea difícil no?... ser nosotros mismos… más dueños de nuestros sueños…