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¿Te acuerdas cuándo viniste por primera vez a San José?
Sí, tenía diez años, era en julio y cumplía los once en septiembre.
¿Cómo fue?
Mi padre trabajaba en Argelia, en Orán. Su familia es de Cabo de Gata y siempre quería comprarse algo aquí. Entonces mis padres vinieron, compraron el terreno, empezaron a construir y nosotros vinimos para ver la casa que estaba construida.
¿Tú has nacido en Argelia?
Yo nací en Alicante y a los dos meses me llevaron a Argelia. Me fui en la barriga de mi madre desde Orán a España y volví en sus brazos. Además volví con una partida de bautizo en la que ponía Berta Sonia, pero de esto no quiero hablar. |
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¿Cuántos años viviste allí?
Diecisiete y algo. Fui allí a un colegio francés, era el único extranjero que había.
¿Pero en casa hablabas español?
Sí. En casa hablábamos español y en el colegio francés.
Veníamos de vacaciones, y después volvíamos todos los veranos, a veces en Semana Santa, dependía.
Y conocí a la gente del pueblo, los de mi edad que estaban aquí por aquellos tiempos. Muchos han sido fieles y se han quedado: El Conejo, Artefacto, Luis el Gato, Tomy, Pereda, Ramón, El Chavi y falta papel para citar a los "del verano azul". Era una delicia descubrir el Parque con ellos.
En aquel entonces era Parque de verdad.
¿Cómo son tus recuerdos de esas vacaciones?
Preciosos. Para nosotros era venir a la libertad. En Argelia, la verdad es, que incluso en aquel entonces, las niñas en la calle no podían jugar, nuestro espacio era bastante reducido. O nos tenían que venir a buscar o nos tenían que llevar a la casa de una amiga, siempre nos tenía que recoger un adulto. Y eso de estar en la playa solo con la pandilla correr por allí, era imposible. Mira, la libertad era la que vivíamos aquí, el mundo en el que vivíamos en Argelia era bastante cerrado. Mucha familia, amigos de los padres, y ya está. Por eso tengo muy buenos recuerdos de las vacaciones en San José. |
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¿Deseabas venir a vivir aquí?
A vivir, no. Tenía que descubrir el mundo.
¿Te gustó este ritmo, vivir en Argelia y venir aquí de vacaciones?
Sí. Eran dos mundos distintos con sus contrastes y todo. Allí teníamos los amigos de todo el año y aquí otros amigos. Después, cuando me fui de Argelia volví aquí también de vacaciones por lo menos unas semanas por año. No recuerdo un año que no haya venido.
¿A dónde te fuiste a vivir después de Orán?
A Londres a estudiar inglés. De allí me fui a Viena, Austria. Allí estudié románicas, español y francés.
¿Cuánto tiempo estuviste en Londres?
Unos dos años.
¿Te ha gustado?
Allí no volvería. Me gustó esa época, estaba muy bien, además eso significaba salir de casa de papá y mamá, encontrarte en una ciudad sola, conocer a gente distinta, vivir en una familia con otras costumbres, pero no sé por qué, igual porque ya no tengo a nadie allí...
¿No has vuelto nunca?
No, nunca. Mi hija va ahora con su novio, se han cogido una semana y les he dado un montón de direcciones, de cosas que tiene que ver, pero yo no les acompaño. A Argelia me gustaría volver.
¿No has vuelto nunca?
No.
¡No me digas!
No.
¿Cuántos años hace que no has estado?
Treinta.
¿Se podría ir a Argelia ahora?
Hay gente que va. Bueno, a veces se puede sentir inseguridad, pero sí se puede ir. A mi padre también le gustaría ir, pero es ya tan mayor, a mí me da miedo, no lo sé.
¿Cómo se va?
Nosotros antes íbamos de Orán a Melilla en coche, y luego de Melilla a Almería en barco. Ahora hay un barco desde Almería que va a Nador.
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¿Qué hacía tu padre en Orán?
Mi padre trabajaba en el consulado de España.
Y cuándo se jubiló vinieron a vivir aquí a San José.
Sí, hace tantos años ya, y están felices aquí.
Y tú de Londres a Viena.
De Londres a Viena, sí, y a la iglesia a casarme.
¡Cuenta!
Conocí a mi exmarido, en Orán en el liceo francés. Los autríacos tenían allí una refinería de gas y él fue al liceo francés como yo, pasamos el bachillerato juntos y él se fue a Linz, yo a Londres y quedamos en contacto. Al final decidimos estar juntos y yo era la que se tenía que ir y me fui. Nos casamos, estudiamos los dos, vino la niña y la separación también. Estaba en plena carrera, entonces, ¿qué hago? ¿me voy a España y volver a empezar? Pues me quedé, terminé mi carrera y me salió un puesto en la universidad, es lo que hago desde hace veinticinco años. Soy profesora de español lengua extranjera en la Wirtschaftsuniversität, la universidad de Economía y Ciencias Empresariales.
Lo que pasa es que ahora he reducido mis clases. De septiembre a octubre y de febrero a marzo doy mis clases en bloque y el resto del año estoy aquí. |
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¡Oh, no está mal!
Está muy bien.
Te gusta el trabajo?
Sí.
¿Y te gusta Austria?
Sí. Viena es una ciudad pequeña y lo tiene todo. Vas a París o a Madrid, donde viven mis hermanas y las ciudades son agobiantes. En Viena tienes una cultura sensacional, de verdad. Yo sé que los alemanes criticáis mucho a los austríacos, pero a mí me caen bien, los veo como más latinos que vosotros.
Me he sentido muy bien allí y me han atendido siempre muy muy bien.
Entonces estás en Viena, estabas casada luego separada y tienes una hija y estás trabajando en la universidad, y viniste de vez en cuando a San José.
Sí claro, todos los años, y si a veces no podía estar tanto tiempo, mandaba a mi hija y se quedaba aquí con sus abuelos. Cuando por ejemplo yo quería hacer un viaje, ella estaba aquí en San José y yo venía a recogerla. Para ella también es su pueblo.
Ahora yo te veo mucho en San José.
Una de las razones es que he descubierto que el amor de mi vida siempre ha estado aquí, Chus Pereda, mi Jesús Torres. La otra es que estoy septiembre octubre en Viena, febrero marzo también y el resto del año aquí. Son ya tres años así, mientras el ministerio me lo permita, vamos a tocar madera, seguiré así.
¿Cómo ha venido este ritmo del trabajo?
La verdad es que me gusta mi profesión, pero tenía ya demasiadas horas de clase y me estaba dando cuenta de que lo estaba haciendo mal... por ejemplo perdí la paciencia... Todo el mundo dice que los profesores no trabajan mucho, pero yo los defiendo siempre. Tienes una hora de clase y tienes que pensar que por lo menos hay hora y media de preparación y después hora y media de corrección, si lo quieres hacer bien. Y yo había llegado a tener treinta horas de clase por semana, mucho para mí y mal para los estudiantes. Trabajaba en la universidad, en otra universidad privada y en un colegio, era demasiado. Entonces propuse tomarme un año sabático. La universidad me habia propuesto escribir un método de español lengua extranjera para nuestro departamento, enfocado al lenguaje específico de economía, y digo pues, mira, lo voy a intentar. Entonces me cogí un año sabático y me vine aquí a casa de mis padres con mi ordenador...
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... ¿Cuándo fue eso...?
... hace unos tres años. Y me puse a escribir, ya teníamos ADSL, menos mal, y entonces con otra compañera que estaba en Viena nos repartimos los temas. Y me gustó. Entonces le propuse a mi jefe este ritmo: cuatro meses allí y el resto aquí. Me contestó que lo íbamos a intentar. Nos dimos cuenta que funciona muy bien, a los estudiantes les encanta. Porque cuando están conmigo sólo se dedican al español, no tienen otras signaturas.
Es como un curso intensivo...
... es superintensivo, se dedican sólo al español, se concentran en el idioma y los resultados son mucho mejores. Empiezan conmigo desde cero, después de ese bloque tienen que llegar a lo que llaman "maturaniveau", el nivel de bachillerato y después los cogen mis compañeros y ya siguen subiendo de nivel hasta que terminan la carrera.
Ha funcionado tan bien que, de hecho ahora, los italianos y los franceses nos han imitado.
¿Y el libro lo has escrito y terminado?
Sí, son unos apuntes de lenguaje específico de español para la universidad de Economía. Lo publican en la universidad, lo utilizamos nosotros en clase. Porque además, pensábamos que existían muchos métodos que están hechos en Alemania. Son muy pocos los métodos de español publicados en Austria. Cuando los estudiantes tienen un texto donde aparecen cosas de su país, nombres de políticos, músicos de su país, nombres de las calles de su ciudad, nos damos cuenta de que asimilan mejor. Bueno, estoy convencida de que cada persona tendría que tener su propio método. Todos no aprendemos igual. |
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Creo que no hace falta preguntarte cómo te encuentras aquí en San José.
Ah, muy bien. A veces, la vida aquí, tiene sus altibajos, ¿no?. A veces dices, me gustaría tanto hacer, yo que sé, ir a una exposición, o ir al cine sin tener que coger el coche, pero en fin, lo otro compensa...
... sí, ¿verdad?
Claro... el clima es lo que yo buscaba, el calor, la luz. Eso de irte a trabajar de noche y volver de noche... es fuerte...
... lo hacen todos en el centro de Europa, pero aquí tenemos otra calidad de vida...
... es fundamental. He dicho, bueno, voy a ganar mucho menos, pero voy a ganar por otro lado calidad de vida.
Y si un día te dijeran: vuelva con todas sus horas.
No me gustaría.
Espero mucho por ti que te dejen seguir así.
Yo también. Yo me doy cuenta de cuando llego a Viena lo hago mucho mejor. Cuando estás lejos de tu país te repites y pierdes un poco la realidad de tu país. Ahora, cuando llego, puedo transmitir no sólo la lengua sino la realidad española, como se vive aquí. Si vives allí todo es un poco un tópico de la España del chiringuito, la siesta y de que todo se deja para mañana. Cuando vives aquí a lo mejor hay otra realidad que puedes transmitir también. Enseñar un idioma no se reduce a gramática y vocabulario, el aspecto cultural y social es fundamental
Yo confio en que esto va a durar muchos años. |
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